En 1994 llegaron los termos de cerveza a granel a Santiago de Cuba, y apenas cinco años después aparecieron los negociantes callejeros fabricando cerveza de botella.
Alom, el fotógrafo, se asoma de esta manera a un espacio social bastante poco documentado en que confluyen actualmente cubanos de diferentes generaciones, razas y estratos sociales.
La nostalgia por la sociedad prerrevolucionaria impide encontrar la ruta de Cuba en nuevos movimientos e ideas, en los más radicales y sorprendentes, en lo político y en lo estético.