La oposición cubana haría bien en conservar la relativa independencia de Estados Unidos que Obama, benévolamente, les regaló, o si se quiere, les forzó a aceptar, y mantener la distancia con un gobierno que en solo dos semanas ya ha colocado a su país al borde de una perniciosa crisis política y casi constitucional.
Lo que parece claro en Venezuela es que la gente no es tonta, que no se puede hacer política sin pensar en lo que la gente quiere. Quiero pensar que hay que tener paciencia. Si esta fuera una serie de televisión, es como si hora estuviera comenzando una nueva temporada.