José Llanos es de esas personas que viven en la memoria de los paisanos. Apenas uno llega a Galapa, su tierra natal, y pregunta dónde queda su casa, la gente responde con orgullo y alegría: «¡Ah!, sí, el de las máscaras». Todos en este municipio del Caribe colombiano, ubicado exactamente en el departamento del Atlántico, a solo unos cuantos minutos de la ciudad de Barranquilla, lo conocen y admiran...
Desde que Richard B. llegó, empezaron a llegar las cartas. Todas comenzaban con la misma frase: «BUEN TRABAJO». Las menos tenían un remitente conocido. Algunas me parecían irónicas, otras sospechosas, pero un par me parecieron reales. ¿Qué trabajo?, empecé a preguntarme.
«Aquí todo el mundo está cagado. ¿Quién quiere ser deportado? ¿Tú crees que después de haber cruzado los ‘siete mares’, pelearme con coyotes, ‘tiburones y cocodrilos’, yo voy a querer volver? La verdad sí tengo miedo»
Prosigue esta relación no exhaustiva en que se presenta una veintena de opositores o activistas por la libertad de Cuba que partieron definitivamente durante el año pasado, buena parte de ellos (ex)presos políticos del régimen de La Habana.
En un mundo cada vez más individualista, todos son bienvenidos en los conciertos del Indio. Una Argentina que lo dice en su propia Constitución, aunque ahora parezca que nos estamos olvidando de eso: “para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”».
Por eso, las obras reunidas en ‘La prisión invisible’ —también las que no pudieron llegar físicamente a la sala, pero que existen— son, ante todo, una afirmación identitaria de esas vidas. Una manera de decir: seguimos aquí, seguimos siendo.
Clamó por la libertad bandera en mano el 11 de Julio del 2021 en Camagüey, pero terminó ocultándose de los agentes de ICE en el maletero de un auto en Texas. Esta es la historia de Maylen Díaz Delgado, una de los cientos de miles de personas atrapadas en el limbo migratorio del I-220A, quienes enfrentan hoy el peligro de una deportación a Cuba.
Abajo: fuego, fundamento, suelo. Arriba: belleza, ritmo, fulgor. La piedra angular oculta es también la «clave de la bóveda» que sostiene lo que aún no se ha elevado. El vuelo que no nace solo del arrebato, del éxtasis, sino de la técnica introyectada hasta volverse invisible.
La estela de decisiones conservadoras de los tres magistrados nombrados por Trump (y quizá un cuarto, si Sonia Sotomayor, de 72 años y diabética, tiene que retirarse) podrían terminar siendo su legado más importante.