En agosto de 2005, el abogado Ron Weil denunció públicamente a la Diócesis de Miami por abusos sexuales y psicológicos cometidos contra su cliente durante los años que este pasara bajo el amparo del Programa para Niños Refugiados Cubanos sin Acompañantes.
De alguna manera, casi todo lo que debemos saber sobre el viejo está escondido en esa frase. Primero, que lleva casi cincuenta años en los Estados Unidos, desde que en 1967 se marchara definitivamente de Cuba para reunirse con su esposa y dos hijos (el mayor de ellos, Roberto Rodríguez Díaz, uno de los “niños Pedro/Peter Pan”), pero también huyendo de la cárcel por conspirar contra la Revolución. Segundo, que desde entonces ha vivido anclado siempre en la añoranza.
Desde la postura de quien fue pobre alguna vez y afroamericano siempre, cantó los tiempos del odio y el sinsentido y le alcanzó la visión para profetizar la esperanza que tanto esperan los negros en Estados Unidos.
En un mundo perfecto o, por lo menos, más justo, El motel del voyeur sería un libro firmado por Gerald Foos, con prólogo de Gay Talese. Pero ya sabemos que el viejo periodista es como un cantante pop: con tres acordes se hace un canto a sí mismo.
Quitar los muebles de una casa es como descarnarla, queda un agujero de significados. Debajo de la insensibilidad de los muebles, el arraigo es poderoso y no se supera de pronto.
En 2025 registramos el fallecimiento de 36 héroes y heroínas. De ellos, 21 murieron en el exilio según la información recabada, y 15 lo habrían hecho en el país.
El esfuerzo cubano por la libertad tiene en sus héroes y sus heroínas la savia del país futuro. El registro de los luchadores prodemocracia que fallecen cada año ofrece, al mismo tiempo, un mosaico de las características generales y los detalles de esa empresa.
El gran tema político del futuro cercano en Estados Unidos se centrará en qué rama del populismo económico puede responder mejor a la necesidad de que una mayoría de los ciudadanos, especialmente los jóvenes, vuelva a sentirse partícipe de ese crecimiento, y traducir el descontento económico en propuestas concretas sobre salarios, vivienda, impuestos, competencia empresarial y poder corporativo.