Lo que hay en Cuba es una repartición de la escasez, una distribución equitativa de la malversación. El socialismo improductivo nos volvió cultos en las escuelas y ladrones en los puestos de trabajo.
En toda nuestra historia de experimentación socialista nunca ha habido nada peor que el Período Especial. Ningún enemigo ha sido más terrible que el hambre, que la miseria, y ninguna guerra ha sido más dura de pelear que la guerra diaria por la sobrevivencia.
Y en medio de un ambiente tan enrarecido, el movimiento LGBTI, históricamente degradado, aislado y humillado, desafía a las autoridades y propone una marcha multitudinaria en el corazón de la Habana Vieja.
Caro ha acumulado todos los premios a los cuales un escritor norteamericano puede aspirar: otro Pulitzer, dos National Books Critics Circle Award, varios National Books Awards y hasta la National Humanities Medal, entregada en 2010 por Barack Obama.
En 2025 registramos el fallecimiento de 36 héroes y heroínas. De ellos, 21 murieron en el exilio según la información recabada, y 15 lo habrían hecho en el país.
El esfuerzo cubano por la libertad tiene en sus héroes y sus heroínas la savia del país futuro. El registro de los luchadores prodemocracia que fallecen cada año ofrece, al mismo tiempo, un mosaico de las características generales y los detalles de esa empresa.
El gran tema político del futuro cercano en Estados Unidos se centrará en qué rama del populismo económico puede responder mejor a la necesidad de que una mayoría de los ciudadanos, especialmente los jóvenes, vuelva a sentirse partícipe de ese crecimiento, y traducir el descontento económico en propuestas concretas sobre salarios, vivienda, impuestos, competencia empresarial y poder corporativo.