Tú estabas conmigo.
Era oscuro, como de noche.
Y se veían luces y algunos planetas muy cerca.
El lugar era rocoso y había gente.
No puedo recordar nada...
Suelta la mano del primer gran amor:
Tiovivo descentrado totalmente de su eje.
Jamila Medina RíosPaís de la siguaraya
Nunca escribo sobre un autor que no me...
«…los albaricoqueros existen, los alabaricoqueros existen.»
Inger Christensen
El alfabeto
Miami, 19 de abril de 2020. Calle 8, Pequeña Habana, McDonald's de la esquina 14, cuarentena por...
Inmediatamente, la policía del lenguaje ha protestado porque Luis Manuel Otero no ha replicado ningún lema de obediencia ni se ha comportado como un pionero. Estos oficiales tienen delante de sí el testimonio vivo de alguien que venció al castrismo, pero lo que necesitan es que el castrismo no deje de triunfar.
Si hasta hace poco le robaban el tiempo, ahora le han quitado su espacio. Su nueva condena será observar, a la distancia, que Cuba ni siquiera es aquella que dejó de ver el 11 de julio de 2021.
El país está roto. No existen los avengers para salvarnos, y sí una casta de millonarios pedófilos que son nuestros dueños. Ellos pueden decir quién se queda y quién se va. Si no les gusta lo que publicas, pueden ir por ti.
Leandro Eduardo Campa fue (o es) un escritor nacido en La Habana, Cuba, en 1953. Llegó a los Estados Unidos con el éxodo del Mariel. Medio vagabundo, elegante y mitómano (según dicen), vendía prendas falsas en las calles de South Beach o de la Pequeña Habana.