Bebedor de absenta. Grafitero del Word. Nada encuentra más exquisito que los manjares de la carestía: los caramelos de la bodega, los espaguetis recalentados, la pizza de cinco pesos. Leyó un Hamlet apócrifo más impactante que el original de Shakeaspeare, con frases como esta, que repite como un mantra: «la hora de la sangre ha de llegar, o yo no valgo nada». Cree solo en dos cosas: la audacia de los primeros bates y la soledad del center field.
El Lower East Side me está quitando la vida.Ninguna maldita cuadraes mía. ¡Ningún maldito ladrillo!Miguel Piñero
Jacquie, amiga, profesora de literatura en la Universidad de...
Israel Rojas —cantante de Buena Fe, ese sindicato con guitarras— ha declarado en una entrevista replicada por Cubadebate que El Estornudo es un medio...
Un viernes fui a una fiesta en Bushwick, barrio al noreste de Brooklyn con factorías reconvertidas en estudios que ocupan principalmente artistas o aspirantes...
Hacer propuestas cuyos requerimientos materiales son inespecíficos es dar margen a que el castrismo las aplique con lo que tiene y actúe como reformador; es ser el asesor técnico en la sombra.