La realidad es que en el sistema político norteamericano es prácticamente imposible quitar al presidente de su cargo. No existen, como sí en otras democracias, los votos de (no) confianza, la sustitución parlamentaria o el referendo popular.
A Trump le interesa obtener una capacidad de gobernar ilimitada para los próximos tres años; a los textualistas como Gorsuch o los institucionalistas como Roberts les interesa el legado que deje esta Corte Suprema. No se les escapa que una ampliación del poder ejecutivo podría ser igualmente usada por un gobernante demócrata, y esa visión a largo plazo quizá sea suficiente para ponerle algún freno a la agenda frenética del actual mandatario.
Un grupo de muchachos valientes ha salido en defensa de otros muchachos valientes que la Seguridad del Estado encarceló en Holguín por crear contenido...
De la represión y el presidio político en Cuba a la deriva conservadora y autoritaria en la política estadounidense, estos fueron los diez textos más leídos de ‘El Estornudo’ en 2025.
Uno de los aforismos políticos estadounidenses más famosos dice que «toda la política es local». Atribuida al mítico Tip O'Neill, quien fuera líder de...