Tardará en volver la normalidad a las vidas de miles de gente que ahora han perdido sus hogares, sus pertenencias, su sosiego. Gente que ha visto volar por los aires sus proyectos inmediatos, sus íntimas certezas acerca del porvenir.
Desde el martes Yadira, Bárbara, Alexei y su mamá han consumido tres cajas de té, para pasar la noche, mientras conversaban a oscuras, sin electricidad. Solían hacerlo a la luz de unas velas hasta que ayer, viernes, a las 9:00 pm, cinco días después del tornado, la lámpara de la sala se encendió.
Otra vez, Rigoberto Oquendo rasga aquí la cuerda más íntima. Nos recuerda que él emprendió hace tiempo, cámara en mano, su propio viaje por las tercas provincias de la memoria y la soledad familiar.
Fábrica de Arte, una antigua factoría de aceite reconvertida hoy en uno de los principales nichos culturales de La Habana, fue uno de los primeros lugares que transformaron sus instalaciones en puntos de recogida de donaciones para los damnificados.
Hay un Miami dramáticamente desenfocado pero no escrituralmente dramático, y viceversa. Ese Miami al que cualquier exiliado se acostumbra, el de no saber cómo vas a pasar gato por liebre pues no tienes ni gato ni liebre, si acaso un ratoncito de laboratorio, si acaso un gusanito.
Las personas más viejas aseguran que el tornado fue peor que cualquier huracán. Los huracanes, por lo menos, se pronostican, dan tiempo a prepararse, no llegan tan repentinamente. Se nombran Flora, Iván o Irma. Cuando pasan, se sabe que son huracanes.
En un mundo cada vez más individualista, todos son bienvenidos en los conciertos del Indio. Una Argentina que lo dice en su propia Constitución, aunque ahora parezca que nos estamos olvidando de eso: “para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”».
Por eso, las obras reunidas en ‘La prisión invisible’ —también las que no pudieron llegar físicamente a la sala, pero que existen— son, ante todo, una afirmación identitaria de esas vidas. Una manera de decir: seguimos aquí, seguimos siendo.
Clamó por la libertad bandera en mano el 11 de Julio del 2021 en Camagüey, pero terminó ocultándose de los agentes de ICE en el maletero de un auto en Texas. Esta es la historia de Maylen Díaz Delgado, una de los cientos de miles de personas atrapadas en el limbo migratorio del I-220A, quienes enfrentan hoy el peligro de una deportación a Cuba.