Dos horas y media antes de la salida del avión Boeing 737 de La Habana, tres periodistas habían chequeado sus boletos y habían pasado hasta las taquillas de Inmigración, donde las autoridades cubanas les impidieron abordar su vuelo.
"Nos dieron una PC, conexión y nos dijeron: esto es una operación y cada dos días, al menos durante una hora hablen bien de Cuba y fájense con los que hablan mal".
Posiblemente, como muchos de los emprendidos en los últimos años en La Habana, el comercio de los libros fracasó por una razón tonta y elemental: la escasez de demanda.
Uno de los experimentos más interesantes, no solo de los últimos años, sino, a mi juicio, de la extensa y diversa historia de la oposición cubana, fue la plataforma de acción cívica Archipiélago.