El más envarado de los intelectuales cubanos trae una bolsa vacía a los convites. También uno puede, en la misma edad avanzada, con la cual es menos afín el giro de conducta, abofetearse un poco a sí mismo y decirse que ha estado tirando la capacidad de razonar por la borda.
El espacio clandestino al que ha sido sometida la prensa no oficial es cada día más grande y menos oscuro e invisible. No obstante, sigue siendo Lecturas Difíciles -como dijera su autor- “un documento de otros documentos, archivos de micro-verdades que permanecen invisibles, pero circulan en nuestra sociedad”.
Quien paga la hora wifi a 2 CUC no se conecta para leer periódicos. La gente tiene necesidades más apremiantes: el anhelo por la madre ausente, el par de zapatos con la talla exacta o incluso unos calcetines blancos.