Pestano fue un atleta tan excepcional como soberbio, alguien que, por ejemplo, nunca reconoció tener más ídolos o referentes en la receptoría que él mismo, y que pertenece a esa clase de jugadores que también ambicionan algún tipo de poder o influencia pública fuera de los terrenos.
Tenía veinticuatro años, y tanto en tan poco. Era ya uno de los pitchers más importantes de las Mayores, y no resulta descabellado suponer que se convirtiera también en el pitcher cubano más grande de todos los tiempos. ¿Qué significa eso? ¿Qué había y ya no habrá?
En el 2015, más de 150 peloteros salieron de Cuba, lo que representó un record anual en la migración del béisbol cubano. El promedio de edad de esta ola migratoria no supera los 23 años.
Incontables prospectos han firmado contratos cuantiosos que rebasan los cinco millones. Pero la pregunta que se desprende es la siguiente: ¿cuánto dinero cobran los jugadores realmente?