Tema: Neuróticos Anónimos

Los mil y un viernes

Puede que a los Neuróticos Anónimos les importara menos la “técnica”, pero aun así contaban sus historias de vida de perros con la suficiente pericia como para obtener una reacción positiva de su público. Mucha de aquella gente llevaba tantos años hablando en reuniones que al escucharlos uno oía soliloquios geniales. Actores brillantes que se interpretaban a sí mismos. Monólogos que daban fe de su instinto para revelar lentamente la información clave, para crear tensión, establecer desenlaces y captar por completo al oyente.

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