Los carretilleros, pequeño eslabón de la cadena alimenticia, intermediarios de poca monta, están pagando las consecuencias de la absurda gestión agrícola de la isla.
Existe, en La Habana de 2016, un joven con un negocio. Existen, además, clientes tímidos, clientes voraces, clientes desesperados, clientes juguetones, retozones, vivarachos. Existe, ilegal, la mercancía.
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.