Los medios sí que no le perdonan nada a LeBron. Lo odian. Porque se negó y se niega a cumplir esa pauta establecida a mediados de los ochenta: el apócrifo triunfo del individuo sobre el equipo.
Seamos claros: el hecho de que Durant se haya marchado a los ya imponentes Warriors fue posible porque ESPN y TNT pagaron 24 mil millones de dólares por transmitir la NBA durante nueve años y esto elevó en más de 20 millones el límite salarial de cada equipo.