Cuba parece más estadounidense cuando Major Lazer y DJ Diplo aterrizan en La Habana y levantan los ánimos de esta ciudad sin ofertas económicas, capital estacionaria.
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.