Ser opositor en Cuba significa soportar la censura, la criminalización y los incontables procesos represivos del régimen. Ser opositor y de izquierdas en Cuba se traduce en invisibilización, moralización, abandono y desprecio por parte de la otra oposición, más visible, mayoritaria, que se reconoce de derechas. En un terreno de exclusiones, donde la posverdad y el sensacionalismo determinan los rumbos hacia el futuro, para alguien como yo no queda más que vivir expuesto a un fuego cruzado.
«El proyecto surge como necesidad frente a años de ausencia dentro de la juventud de alguna organización política enfocada en la construcción de un partido de oposición revolucionaria».
«El cambio nunca va a venir en Cuba desde el poder; nunca va a ser vertical. Vertical es el autoritarismo; pero lo que puede debilitarlo tiene que venir desde abajo. Por eso digo que Cuba cambia si nosotros cambiamos».
«Nosotros necesitamos que Cuba sobreviva». Pocas veces esto, que encierra la lógica por la que Cuba ha terminado convirtiéndose en el parque temático favorito...
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.