«El interés de este proyecto se centra en generar una catarsis, un grito, una queja, una denuncia ante el absurdo y la incertidumbre que abruma a una isla».
¿Qué hace una referencia a Peter Sloterdijk en un libro sobre Cuba, cuatro páginas después de un comentario sobre Buena Vista Social Club y Pablo Milanés? Todo y nada al mismo tiempo. Sorprende e instiga al lector. Como de pasada y sin imposiciones, ayuda a reordenar las conexiones significativas, ensancha las posibilidades de interpretación. El lector puede aprovecharlo o dejarlo pasar, pero el estímulo está ahí. De la Nuez no le obliga a nada, porque las cuestiones que le interesan no tienen que ver con razonamientos absolutos.
La escena ocurre en el Café Tortoni. Interior iluminado y espacioso, estilo Beaux-Arts, altas columnas relucientes con capiteles de acanto, lámparas y techos de vidrio repujado tipo Tiffany. Mesas redondas cubiertas por manteles blanquísimos, butacas de cuero. Ambos, entrevistador y entrevistado, se acomodan en una mesa, justo debajo del techo en vitral.
Hace unos meses, en una página web de una institución cubana, se publicó un texto firmado por Esteban Lazo Hernández, presidente del Consejo de Estado...
Expertos en encuestas de opinión y campañas políticas coinciden en que las predicciones a nueve meses de una elección son inútiles. Pero es difícil no convencerse de algo cuando prácticamente todos a tu alrededor piensan y dicen lo mismo.
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.