Los lugares en que otros vivieron, y se conservan tal cual para el público, terminan volviéndose máquinas del tiempo. Formas de volver sobre el pasado. Me pregunto desde cuál de estas ventanas a Hemingway le gustaría ver La Habana, o si acaso no era de ese tipo de gente, de la gente que mira por las ventanas…
Hemingway era un cojimero más. Casi todas las semanas se aparecía en su yate Pilar y lo dejaba cerca de la garita del telégrafo. De ahí caminaba hasta La Leonera, el viejo atracadero donde los pescadores se reunían después de cada jornada a tomar alcohol y contar historias de peces capturados y mujeres conquistadas.