El invierno en Cuba es un fenómeno indeciso. Incurable. Como un personaje de Dostoievski. Solo que los personajes de Dostoievski tienen demasiado frío en los huesos y demasiado fuego en las almas.
Nos hemos olvidado de Daniel Llorente, el hombre que corrió con una bandera estadounidense en la Plaza de la Revolución hace dos años y fue internado en el Hospital Psiquiátrico de La Habana.
Díaz-Canel personifica un contraste pronunciado en el mapa de la política actual. Si lo comparamos con la ola de los populismos que están teniendo lugar tanto en Europa como en los Estados Unidos, encontramos una diferencia muy acentuada: Canel es una figura íntegramente antipopulista con pocas ambiciones personales y desgano en las movilizaciones populares.
Díaz-Canel es heredero directo de Raúl antes que de Fidel Castro. Y si en otros tiempos los cubanos esperaban ansiosos por lo que este último iba a decir, hoy la pregunta sobre él se concentrará en lo que va a hacer. La suya va a ser una dimensión fáctica. No se le esperan discursos sino medidas. Nadie le demandará que lo ilumine sino que lo mejore.
Esta semana, habrá cambio en la Jefatura del Estado, y alguien distinto a Raúl Castro será proclamado presidente. Nadie espera que cambie nada, y nada cambiará, no inmediatamente, porque Raúl, mientras viva y pueda mandar, será todavía quien mande.
Arrastraba una profunda depresión, nos dice la prensa oficial, en un país donde los medios nunca dicen nada y donde tampoco está permitido sentir otra cosa que no sea un furioso optimismo por el porvenir.
Las masivas protestas del 11 de julio de 2021 demostraron que el miedo podía romperse. Las que hoy recorren Cuba demuestran que esa lección sobrevivió a la represión.
La tarde del 24 de junio de 2026 dos sismos consecutivos impactaron la zona norte-costera de Venezuela. El fenómeno natural produjo una catástrofe sin precedentes. En el transcurso de este mes, las cifras no han hecho más que acrecentarse; según el gobierno de Delcy Rodríguez, se cuentan cinco mil 546 fallecidos y 16 mil 740 heridos. En campamentos temporales se han refugiado unos 23 mil damnificados. Según ese parte oficial, 17 mil 907 personas perdieron sus viviendas.