Sus inicios en la literatura, en la década de los 90, coincidieron con la ruptura de la barrera que permitía a los cubanos publicar en las grandes editoriales del mundo occidental. Desde 2007, Ena se ha enfocado en terminar su próximo libro, la novela El último pasajero.
Reinaldo Arenas era completamente prohibido, Cabrera Infante solamente existía dentro de las páginas del consorcio intelectual que fue Lunes de Revolución, Lezama y otros republicanos eran reivindicados a medias.
"No era ni podía ser jamás un revolucionario. Yo era discípulo de Martí. Una mezcla de lucidez martiana y familiar, y de estupidez marxista y fidelista adquirida, pero desechable".