Tema: escritores cubanos

    La patria es un participio

    Nueva York nunca será mi ciudad. Sin embargo, nunca he sido extranjero en ella, siéndolo de manera radical. Hay en Manhattan algo muy habanero que me...

    Agustín Acosta, piedra desnuda y padre de mi padre

    Desde dondequiera que se observe, suele ser la poesía sustancia de difícil aprehensión. Y es a partir de esta condición, a un tiempo escurridiza...

    Pedro Juan Gutiérrez y ‘Trilogía sucia de La Habana’: 25 años después

    Pedro Juan Gutiérrez, a sus 73 años, ya no es el alcohólico adicto al sexo, y con repentinos ataques de ira, que en los...

    El último relato de la tarde 

    Era una de esas tardes que llamamos de atmósfera insostenible: agitadas relecturas habían coincidido con la fiebre y una terca lluvia. (Quizás la misma...

    Abilio Estévez, fijeza en el desarraigo

    De niño, José Lezama Lima vio las linternas del cuartel Columbia como un «monstruo errante que descendía a los charcos, ahuyentando a los escarabajos»....

    Rufo y Albino tienen una conversación

    Ambrosio se topó con su amigo Rufo en la calle Reina. Rufo, el Albino. Rufo era una especie de ángel degenerado en lo que...

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    Efecto de ida y vuelta

    Volví a sentir la mirada inquisidora de mi padre clavada en el cogote cuando tuve que hacer un esfuerzo para recordar el número de relaciones sexuales que había tenido a lo largo de mi vida. Si bien de pequeña eran lícitos los disfraces de bailarina de Tropicana para los bailes del cole, en la adolescencia, por el contrario, mi herencia cubana me venía reprochada como un estigma.

    La reina cubana del Bikini Wellness

    Su cuerpo, milimétricamente tonificado, gira a la derecha, se contonea hacia la izquierda. Muestra al público su cintura de 62 centímetros. Aún no lleva la corona, pero no faltará mucho para que el jurado de la Federación Unida de Fisicoculturismo Cubano (FUFC) anuncie que Karla es la campeona en la categoría Bikini Wellness, la primera mujer de la provincia de Pinar del Río en competir y llevarse el título.

    «En la calle está el sofoco y la sed»

    Las escenas que vemos son limaduras de lo histórico y lo ideológico vibrando en «el calor sofocante» de la isla. El autor procura en captar la intimidad del «hambre» y «la ausencia de sentidos»; la soledad metafísica de la ruina: física, social, arquitectónica, moral…