Abajo: fuego, fundamento, suelo. Arriba: belleza, ritmo, fulgor. La piedra angular oculta es también la «clave de la bóveda» que sostiene lo que aún no se ha elevado. El vuelo que no nace solo del arrebato, del éxtasis, sino de la técnica introyectada hasta volverse invisible.
La danza —que enriquece el acervo del Carnaval de Barranquilla y, más allá, de la región Caribe colombiana— representa el ahínco de los guerreros farotos que vengaron y dignificaron a sus mujeres, abusadas en la época colonial.
Yuli está concebida para recorrer el mundo y no para desmenuzar cabezas de quienes no merecen el odio de un triunfador como Carlos Acosta, alguien que acarició el milagro profano de encarnar y obsequiarse una egoterapia en su país.
Isabel Muñoz sintió un día las tremendas ganas de fotografiar la danza. Parece abstracto: fotografiar la danza. Esa energía, la belleza de cualquier movimiento,...