Había un mensaje muy banal de parte de todos los artistas en concierto, y me conmovió ver niños en el público y adolescentes tararear con suma idolatría y desenfreno canciones con contenido sexual y otras inmoralidades...
Lo que parece claro en Venezuela es que la gente no es tonta, que no se puede hacer política sin pensar en lo que la gente quiere. Quiero pensar que hay que tener paciencia. Si esta fuera una serie de televisión, es como si hora estuviera comenzando una nueva temporada.