Había enfermado en los años en que Cuba internaba obligatoriamente en sanatorios a las personas diagnosticadas con VIH. Fuera de ellos, el miedo a la enfermedad convivía con el rechazo hacia quienes la padecían. Para Crespo, El Mejunje no fue solamente un sitio donde escuchar música: fue uno de los primeros lugares donde pudo volver a mezclarse con los demás.
En un mundo cada vez más individualista, todos son bienvenidos en los conciertos del Indio. Una Argentina que lo dice en su propia Constitución, aunque ahora parezca que nos estamos olvidando de eso: “para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”».
En Santo Tomás, Atlántico, municipio ubicado en el Caribe colombiano, las personas se flagelan por la salud propia o de sus familiares. Le llaman «pagar una manda». Se trata de una promesa que hacen directamente a Jesús de Nazaret.
Los colores vivos, y cada elemento que lucen, son toda una experiencia visual. La gente que los observa bailar puede verse también reflejada en los espejos que cada uno porta en el disfraz. Es un gran jolgorio, un disfrute colectivo: yo soy tú, tú eres yo.
Ciudad de México no se queda atrás. Con una comunidad venezolana integrada por 26 mil 383 personas, según El Instituto Nacional de Migración, es lógico que surjan restaurantes que ofrezcan un refugio para la diáspora. ¿Cómo se han adaptado al contexto local?, ¿consideran que ofrecen nostalgia?, ¿al mexicano también le gusta la comida venezolana?
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.