En un mundo cada vez más individualista, todos son bienvenidos en los conciertos del Indio. Una Argentina que lo dice en su propia Constitución, aunque ahora parezca que nos estamos olvidando de eso: “para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”».
En Santo Tomás, Atlántico, municipio ubicado en el Caribe colombiano, las personas se flagelan por la salud propia o de sus familiares. Le llaman «pagar una manda». Se trata de una promesa que hacen directamente a Jesús de Nazaret.
Los colores vivos, y cada elemento que lucen, son toda una experiencia visual. La gente que los observa bailar puede verse también reflejada en los espejos que cada uno porta en el disfraz. Es un gran jolgorio, un disfrute colectivo: yo soy tú, tú eres yo.
Ciudad de México no se queda atrás. Con una comunidad venezolana integrada por 26 mil 383 personas, según El Instituto Nacional de Migración, es lógico que surjan restaurantes que ofrezcan un refugio para la diáspora. ¿Cómo se han adaptado al contexto local?, ¿consideran que ofrecen nostalgia?, ¿al mexicano también le gusta la comida venezolana?
El tambor le concede arrojo a la garganta de quien canta. Marca el estado de ánimo, dice por dónde fluirá la sangre de la canción, de sus coros, sus pregones. Sea un golpe potente o una simple caricia, sin él no corre na por las venas.