La Habana es una ciudad de sucesos insólitos. He visto que en el Zoológico de la Avenida 26, en Nuevo Vedado, unos gatos con la muerte en la cara se meten en las jaulas de hienas y tigres, llevándose en sus bocas la cena cruda de estos. Los cuidadores del zoológico, al verlos, se encogen de hombros. Les es natural.