La verdad es que si esto es lo que tenemos que saber del comunismo —este catálogo de obviedades que mueve más a la risa que al espanto—, lo más probable es que se consiga el efecto contrario y crezca el misterio de aquello que se pone en tela de juicio.
La principal táctica de la Microfracción parece haber consistido en hablar mierda. Se citaban en la granja de Aníbal Escalante, se tomaban unos rones, se jamaban unos puerquitos con tostones y yuca, y parece que en una de esas alguno pegó un tarro. Pero lo que más se hacía allí era hablar basura.
Wanda Canals, viajó de una realidad a la otra. De Marianao a Xiao An She. Le fue imposible distinguir el comunismo en las calles, en las pantallas que anunciaban a McDonald o Carrefour.