La UPEC dice que ellos no mandaron nada a ese certamen. Ni falta que hace que lo aclaren. Como es usual en muchos eventos, los trabajos concursantes no tienen que ser enviados por los autores o por el medio de prensa que los representa, sino que el jurado puede hacer la criba por sí mismo.
Desde enero de 2018 se han documentado 183 agresiones a periodistas que trabajan en el país, según organizaciones nacionales e internacionales; y en los últimos meses ha ocurrido un aumento ostensible en los ataques.
En este panorama chapucero es muy fácil suponer que mienten olímpicamente cuando dicen que al Decreto 349 solo le preocupa la chabacanería y el intrusismo. No hay por qué creerles. Y no es difícil suponer que las personas talentosas que lo defienden pecan de ingenuidad, cinismo o cobardía.
La familia simbólica del arte cubano contemporáneo constituye una red de micro-poderes subordinada al macro-poder de la política cultural diseñada por la revolución.
Sus inicios en la literatura, en la década de los 90, coincidieron con la ruptura de la barrera que permitía a los cubanos publicar en las grandes editoriales del mundo occidental. Desde 2007, Ena se ha enfocado en terminar su próximo libro, la novela El último pasajero.
Los compañeros que atienden a los artivistas incómodos están fermentados en materia de seducir, manipular, encubrir. No siempre los golpes enseñan ni provocan terror masivo.