Desde hace años grupos de activistas abogan en Cuba por una legislación de protección animal que, por supuesto, incluiría también otras especies sometidas a diferentes formas de maltrato.
En las vallas grandes, “las de verdad”, como las llama Leo, el precio de entrada puede llegar a los 80 o 100 pesos. Los que llevan un gallo encima pasan gratis, pero esta exclusividad ha despertado la astucia de algunos que se aparecen con topones y gallos cualquieras que jamás echarían a pelear.
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.