Se ven instalaciones industriales, vestigios reveladores y, sobre todo, algunas turbadoras escenas domésticas correspondientes a la ciudad fantasma de Prípiat, donde vivían los trabajadores de la planta.
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.