A esta hora la televisión nacional, que no está encadenada, también transmite el choque entre el Real y el Getafe, y mientras Raúl Castro lee el informe central del congreso, uno no llega a discernir entre los aplausos que bajan del graderío del Coliseum Alfonso Pérez en Madrid con los goles del equipo de Zidane y los que emiten los militantes comunistas reunidos en el Palacio de las Convenciones.
El gol decisivo en la prórroga lo marca Ferrán Torres, futbolista valenciano del Barcelona. La asistencia llega de un jugador del Athletic Club, Nico Williams, hijo de inmigrantes ghaneses. Durante años se ha repetido que España es un país difícil de coser. Esta noche han bastado un pase y un remate.
Inmediatamente, la policía del lenguaje ha protestado porque Luis Manuel Otero no ha replicado ningún lema de obediencia ni se ha comportado como un pionero. Estos oficiales tienen delante de sí el testimonio vivo de alguien que venció al castrismo, pero lo que necesitan es que el castrismo no deje de triunfar.