Movilizar a tanta gente en un país sin gasolina suficiente implica decisiones dolorosas. Déficit de ambulancias, agricultores sin diésel para sus tractores, familias sin transporte para ir a trabajar. El derroche «revolucionario» choca con la escasez cotidiana. La ironía es cruel.
Nos hemos olvidado de Daniel Llorente, el hombre que corrió con una bandera estadounidense en la Plaza de la Revolución hace dos años y fue internado en el Hospital Psiquiátrico de La Habana.
Es el último 1ero. de Mayo que Raúl Castro observa ostentando el cargo de presidente de los Consejos de Estado y de Ministros porque su retiro deberá ocurrir para febrero de 2018.