El barrio es un caserío pobre e indigente ubicado a solo unos metros de la Plaza de la Revolución de Santa Clara. Una manzana, no más, envuelta en un arrabal de matas y árboles que crecen en un fango escamoso.
La corrupción en el sistema de transporte cubano es terrible. El litro de petróleo, que cuesta 1 CUC en las gasolineras, ya sean Cupet u Oro negro, se podía encontrar en la calle desde 5 hasta 8 pesos cubanos. Actualmente, con la disminución de la cuota de combustible a las empresas estatales, su precio ha subido a 12 o 15 pesos cubanos, cuando aparece.
En la tarde noche del 29 de diciembre, después de tres días de reuniones, gestiones y un total de ocho horas en la oficina de Rubén del Valle, Tania siente temor por primera vez. Sale a caminar por La Habana, un tanto desconcertada. El performance se ha anunciado para el día 30 a las tres de la tarde, pero ya algunos amigos le han advertido que no la dejarán llegar.
En Nuevo Laredo, México, los cubanos esperan un milagro. Y el milagro debe concederlo el recién electo presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Quieren...
Junior estaba tras las rejas desde el día anterior, que podría pasar a verlo y, además, le dijeron que no había marcha atrás: Junior no tiene residencia temporal ni transitoria en La Habana y, por lo tanto, pasado las 72 horas de estancia en la capital, como dicta el artículo 8 del decreto ley 217 de 1997 del Consejo de Ministros, sería deportado hacia su ciudad natal por no tener reconocido el derecho legal de permanecer en la capital del país.
En el 2015, más de 150 peloteros salieron de Cuba, lo que representó un record anual en la migración del béisbol cubano. El promedio de edad de esta ola migratoria no supera los 23 años.
Incontables prospectos han firmado contratos cuantiosos que rebasan los cinco millones. Pero la pregunta que se desprende es la siguiente: ¿cuánto dinero cobran los jugadores realmente?
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.