El negocio de las mulas, evidentemente tolerado hasta el momento por las autoridades, parece marchar viento en popa, con cada día más cubanos apostándole todo.
Sostiene que es lo único que no hay que tener en la vida. Está completamente seguro de que el gobierno cubano vendrá de nuevo por él, pero asegura que ellos “ahora no saben cómo responder porque no tienen delante a un opositor, a un activista de derechos humanos, lo que tienen es a un hacedor”.
Desde mayo, Ruiz Urquiola -declarado “prisionero de conciencia” por Amnistía Internacional- fue encarcelado en la prisión provincial de Pinar del Río. Un mes después fue trasladado al campamento penal “Cayo Largo”, donde el sábado 16 de junio comenzó una huelga de hambre y sed.
Además de pullovers, en Clandestina también se venden delantales, cojines, bolsos, una guía turística alternativa, stickers, carteles, collares, monederos, billeteras, agendas, libretas, postales, llaveros, pañuelos, shorts, camisetas, camisas, blusas…
En el Patíbulo hasta el Comité de Defensa de la Revolución (CDR), una asociación política que alcanza todos los barrios de Cuba y tiene millones de miembros, está a cargo de los gais.
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.