Crónicas

Cabeza de familia

La cabeza cubierta por un pañuelo y una expresión triste, sentada con el bolso entre las piernas en un muro del Parque de los Locos.

Un matrimonio mal llevado

La gente está contenta. Los nervios se han ido. Trump no ha sido todo lo severo que los cubanos esperaban.

Héctor, el barcelonista

Su última gran alegría fue en 2015. Cuando el club ganó su quinta Champions, y los jugadores alzaron la copa entre serpentinas y confetis, Héctor agarró eufórico su bandera blaugrana, la amarró a una vara y salió en bicicleta por el barrio.

Abel Eduardo, el madridista

Supersticioso confeso, se persigna cuatro veces antes de comenzar cada partido y luego besa su anillo. Le confiere diferentes poderes a cada una de sus camisetas del Madrid. Una funciona para que marque Ramos, otro para los clásicos, otro para las finales.

El proletariado de la marcha estancada

Es el último 1ero. de Mayo que Raúl Castro observa ostentando el cargo de presidente de los Consejos de Estado y de Ministros porque su retiro deberá ocurrir para febrero de 2018.

Los lectores fantasmas

Estamos hartos de manuales sobre cómo sobrevivir en esa isla abstracta que nos venden como una especie de espejo, como si la escases y desolación del náufrago no formaran parte consustancial de nuestro país donde lo único que se sostiene en pie es el tiempo detenido de nuestras propias vidas.
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Quienes asistieron a la procesión buscaban en la Caridad del Cobre un consuelo a la vez renovado y duradero.

Otro bastardo de la Revolución

Ser opositor en Cuba significa soportar la censura, la criminalización y los incontables procesos represivos del régimen. Ser opositor y de izquierdas en Cuba se traduce en invisibilización, moralización, abandono y desprecio por parte de la otra oposición, más visible, mayoritaria, que se reconoce de derechas. En un terreno de exclusiones, donde la posverdad y el sensacionalismo determinan los rumbos hacia el futuro, para alguien como yo no queda más que vivir expuesto a un fuego cruzado.