Lo único terrible de todo eso es que leo intercalando un cuento de Enrique Del Risco y uno de Francisco García González. Los intercalo y mi cabeza, de cierto modo, explota.
Lo celebro el día 4, a mi hijo, porque un día como el 4 fue la víspera de mi primer embarazo. Perdí ese embarazo y quedé sin fuerza, sin forma, sin energía. Conocí el vacío.
Siempre he dicho que uno es lo que come.
Literariamente, visualmente, musicalmente y sobre todo, aunque suene bizarro,
sexualmente. Si mal no recuerdo, al principio, comí...
Lo que parece claro en Venezuela es que la gente no es tonta, que no se puede hacer política sin pensar en lo que la gente quiere. Quiero pensar que hay que tener paciencia. Si esta fuera una serie de televisión, es como si hora estuviera comenzando una nueva temporada.