Celebrar el fin de año a lo Miami

Forget about los cheesy Mascarades Balls, los fancy Yacht parties y los quirky rooftop lounges. Si esta vez no estabas en el MacArthur Causeway con tu troca y tu marimba para esperar el 2021, te perdiste lo mejor del último día del año en Miami.

La conocida autopista de seis vías, que se eleva por encima de la Bahía de Biscayne y conecta el downtown de Miami con South Beach, se convirtió de improviso en el escenario más pintoresco de toda la ciudad. De las seis vías transitables, solo quedaba una en cada sentido para el tráfico. Las otras, convertidas en una gran platea sobre el mar, estaban tomadas de facto por una procesión cerrada de carros a lo largo de sus cinco kilómetros y medio de extensión. 

Fin de Año en Miami

Nadie había convocado tan inusual evento y ningún cartel advertía a quienes se aventuraban en la MacArthur de lo que se avecinaba: el acontecimiento más espontáneo y alegre de toda Miami en el último día del aciago 2020.

Debido a la pandemia, varios de los spots más populares habían sido clausurados. El Bayfront Park y la ciudad de Miami habían anunciado la cancelación de los fuegos artificiales de Año Nuevo. Tampoco tendría lugar la tradicional cuenta regresiva en The Big Orange. Miami Beach adelantaba los fuegos artificiales para las diez de la noche y el condado entraba en toque de queda a la una en punto. Igual, se mantenía el tradicional espectáculo pirotécnico a media noche en la Bahía de Biscayne y las ganas de celebrar juntos se venían juntando desde hacía rato, pero ¿cómo?

Fin de Año en Miami / Foto: Cortesía del autor

Well, my friend, this is Miami! Así que, sin nadie ponerse de acuerdo, todo el mundo empezó a enfilar para el mejor de los escenarios posibles: el MacArthur Causeway que atraviesa justo la Bahía de Biscayne. Apiñados los carros unos contra otros, la gente se trepaba a los techos con sus copas y ponían la música a todo volumen. Sacaban sus celulares y filmaban los últimos minutos del 2020, y todo ello manteniendo la prudente distancia de seis pies mínimos que nos garantiza esa pequeña parcela tan preciada en esta ciudad que es el automóvil.

En medio de la euforia y la improvisación, y tratando de mantener el mayor de los civismos posibles, todos los carros encendían sus luces de emergencia como si lucecitas parpadeantes de Navidad. Y allí, a lo Miami, plantados sobre la autopista, entre risas y a ritmo de claxons, celebramos la llegada de este 2021.

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