Poco debate hay sobre las ambiciones en apariencia ilimitadas de Zuckerberg. Él mismo parece alentar la idea de que lo piensen como un conquistador. De hecho, ha dado a entender que halló para Facebook una narrativa aspiracional en la mitología clásica griega.
Lo que parece claro en Venezuela es que la gente no es tonta, que no se puede hacer política sin pensar en lo que la gente quiere. Quiero pensar que hay que tener paciencia. Si esta fuera una serie de televisión, es como si hora estuviera comenzando una nueva temporada.