La familia simbólica del arte cubano contemporáneo constituye una red de micro-poderes subordinada al macro-poder de la política cultural diseñada por la revolución.
Fidel lleva dos años muerto, y por hábito, por pereza, por ignorancia, por agria terquedad, o por oportunismo, muchos cubanos siguen hablando de la “Revolución” como si todavía fuera 1968.
Carlos asistía a reuniones políticas y leía el periódico Granma cada mañana. En el barrio se enteraba de todos los que se estaban yendo por el Mariel. No había que ser muy perspicaz. En Marianao los chismes vuelan más rápido que la luz.
Durante la segunda mitad de los años ochenta y principios de los noventa el sistema de auto-construcción conocido como
«Microbrigadas» recibió el impulso de una generación...
No veo más opción por ahora que continuar soñando con un gobierno que lo sea para todos los cubanos y no solo para los seguidores (reales o fingidos) de su ideología.