El propósito de la izquierda debería ser responder esa resbaladiza pregunta, cómo obtener, en las groseramente adversas circunstancias de Cuba, que el país crezca en forma continua, justa, proporcional y sostenible, que no salga solo la minoría de esta catástrofe, y que no pierda la mayoría lo poco bueno que tiene...
Por esto, de vez en cuando, conviene soltar lastre dramático y buscar guarida en la risa. Siempre viene a la mente el Duchamp del urinario en la galería y el bigote en la Gioconda, aunque el fundador del Arte Contemporáneo no fue el primero en hacerle cosquillas al arte...
Hay quien le ha dicho que no sea boba, que recoja algunos tarecos y vaya para el gobierno municipal con sus hijos y se plante allí, hasta que le resuelvan para dónde ir. Hay quien le ha propuesto alquilar un camión y vaciar todos sus bultos en la Plaza de la Revolución y hacer un escándalo...
Mucho antes de tener sesenta pelucas, de convertirse en carne de presidio, de que le hundieran un cuchillo en la ingle al hombre que más feliz la hizo, mucho antes de ser llamada Lulú y de ser llamada Farah María...
A esta hora la televisión nacional, que no está encadenada, también transmite el choque entre el Real y el Getafe, y mientras Raúl Castro lee el informe central del congreso, uno no llega a discernir entre los aplausos que bajan del graderío del Coliseum Alfonso Pérez en Madrid con los goles del equipo de Zidane y los que emiten los militantes comunistas reunidos en el Palacio de las Convenciones.
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.