El acuerdo representa el cierre anhelado por ambas partes a la desbandada de atletas cubanos (que supera los 400 desde 2013). A algunos nos deja insatisfechos en tanto el affaire Cuba debió y pudo reinventarse todavía más radicalmente desde hace mucho tiempo.
–Me fui por ambición deportiva. Quería probarme en el mejor béisbol, hacer carrera, intentarlo. Tiene su precio, claro, pero yo quería probarme –sentencia Contreras.
Tenía veinticuatro años, y tanto en tan poco. Era ya uno de los pitchers más importantes de las Mayores, y no resulta descabellado suponer que se convirtiera también en el pitcher cubano más grande de todos los tiempos. ¿Qué significa eso? ¿Qué había y ya no habrá?
En el 2015, más de 150 peloteros salieron de Cuba, lo que representó un record anual en la migración del béisbol cubano. El promedio de edad de esta ola migratoria no supera los 23 años.
Incontables prospectos han firmado contratos cuantiosos que rebasan los cinco millones. Pero la pregunta que se desprende es la siguiente: ¿cuánto dinero cobran los jugadores realmente?