Polo Montañez pertenecía a esa clase de genios que no pocas veces aparecen en Cuba, cuya historia musical está llena de autodidactas o talentos innatos que nunca aprendieron a leer ni escribir partituras.
«Yo amo mi género, esto es de nosotros y para nosotros, yo vivo esto. Yo primero fui fanático de esto, después me volví alguien que trabajaba en esto y luego me volví la “tranka” de esto».
«La lista nunca estará completa, porque las canciones de Marta Valdés van y vuelven con vida propia, sobrevuelan fronteras de todo tipo —geográficas, genéricas, estilísticas, polisémicas— y conquistan nuevas voces, otros modos de entenderlas y asimilarlas. Es el modo único en que Marta nos dice que no ha partido, que no hay otro obituario que sus canciones. Ella está aquí, en sus palabras».
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.