Tema: Leonardo Padura

    Las lejanías, los audios y polvo en el viento

    Se han dicho y se dicen tantas cosas sobre la emigración y las lejanías en esta isla, que si uno se detiene en cada...

    Padura como problema

    La prosa es mala; muchos los estereotipos y clichés; la crítica de lo que, retomando un tópico de las primeras décadas de la República,...

    El filtro castrista de la cubanidad

    Todos los que me querían y estuvieron jodiendo hasta el último minuto se han ido ya. —Laura no quiso ni siquiera darme la mano—...

    Replicantes en la ciudad letrada

    Otra vez un libro de Padura quedó en manos de quienes estuvieron dispuestos a batirse por agarrar un ejemplar. No pocos se escandalizaron al ver que costaba 120 pesos.

    Literatura selfie

    La literatura hoy tiene más que ver con la cantidad de amigos en Facebook, los likes y las veces compartidas, twitteadas, esto es: con el número de post, que con el canon de Harold Bloom...

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    «Encuentro en un aeropuerto»

    Taha Muhammad Ali (1933-2011) vivió la mayor parte de su vida como un palestino de Israel. Nació en una aldea de la provincia de Galilea, encontró refugio junto a su familia en el Líbano, cuando la guerra árabe-israelí de 1948 arrasó con su pueblo y regresó luego a Nazaret, donde murió a los 80 años. Allí escribió sus poemas y cuentos de forma autodidacta, al finalizar cada jornada como vendedor de souvenirs en la tienda familiar. No pasó del cuarto grado de escolaridad, no dirigió ninguna publicación literaria, no concibió ningún manifiesto artístico o político.

    Efecto de ida y vuelta

    Volví a sentir la mirada inquisidora de mi padre clavada en el cogote cuando tuve que hacer un esfuerzo para recordar el número de relaciones sexuales que había tenido a lo largo de mi vida. Si bien de pequeña eran lícitos los disfraces de bailarina de Tropicana para los bailes del cole, en la adolescencia, por el contrario, mi herencia cubana me venía reprochada como un estigma.

    La reina cubana del Bikini Wellness

    Su cuerpo, milimétricamente tonificado, gira a la derecha, se contonea hacia la izquierda. Muestra al público su cintura de 62 centímetros. Aún no lleva la corona, pero no faltará mucho para que el jurado de la Federación Unida de Fisicoculturismo Cubano (FUFC) anuncie que Karla es la campeona en la categoría Bikini Wellness, la primera mujer de la provincia de Pinar del Río en competir y llevarse el título.