La primera impresión es iridiscente. Marcadamente iridiscente. El color de sus uñas, como sus diseños, varía a una velocidad tal que nos deja perplejos....
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.