«Si en verdad fuéramos culpables, lo asumiríamos. ¿Quién puede dormir tranquilo con la muerte de tres niñas en la conciencia? Pero somos inocentes. Al principio, teníamos fe en que iba a saberse nuestra verdad. Pensamos que no iba a pasar nada, que era un malentendido.»
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.