Después de cumplir semanalmente con sus deberes en la clínica privada de Puyo, Navarro seguirá marchándose durante los fines de semana con un amigo chileno a las comunidades indígenas cercanas –como los arajunos–, para ofrecerles consultas gratuitas, llevarles medicamentos y aprender de sus costumbres.
Estas son las fotos de Raquel, una española de bisabuela cubana que viajó a La Habana por primera vez en marzo pasado. Caminó las calles y fotografió a la gente. Su guía turístico fue un joven de veinticinco años graduado de ingeniería.
La de Cuba es una juventud descabezada, y diezmada, agujereada por las ausencias de las decenas de miles de muchachos que se marchan del país cada año, el único acto de tácita rebeldía que muchos son capaces de hacer.
Los días anteriores La Habana había permanecido seca, con yerbajos amarillos tendiéndose sobre el verdor pobre de los céspedes. Míster President y su familia caminan por las calles. En la ciudad se anuncian cambios...
Estas imágenes intentan ser el azogue de versos monumentales, y a la vez esencialmente inasibles, como los versos de Testamento del Pez o Saúl sobre su espada o Palabras escritas en la arena por un inocente.
En el ensayo 'Viaje al corazón de Cuba', Carlos Alberto Montaner alega que no hubo en las últimas décadas mayor impulsor de la corriente anexionista que Fidel Castro.
La activista política cubana fue nombrada hace solo unos días Embajadora por la Libertad para las Américas de la organización Freedom House, basada en Washington, D.C., y deja esta advertencia para sus compatriotas dentro y fuera de la isla.