La semana pasada, el mandatario agitó en su comparecencia pública la habitual retórica propagandística del régimen cubano, pero, más significativamente, anunció un paquete de emergencia en respuesta al bloqueo energético decretado por la Casa Blanca para espolear cambios en la isla.
Sin muchas explicaciones, el gobierno cubano decidió suspender la aplicación de un paquete de medidas que supuestamente debía corregir distorsiones y, por fin, impulsar la economía en 2024.
En julio, luego de un pulso entre lo privado y lo estatal, se fijaron precios que las autoridades políticas y administrativas del territorio negociaron con un realismo políticamente doloroso y poco común.
Los precios del sector por cuenta propia y del mercado negro en la «Ciudad Héroe» comenzaron a correrse con la inestabilidad política y económica en Venezuela, aliado geopolítico del gobierno de La Habana.