Chano era un epicentro magnético, caprichoso. Le bastaba dibujar una sonrisa con su boca enorme y sonar las palmas para que todos se volvieran hacia él.
Hacer propuestas cuyos requerimientos materiales son inespecíficos es dar margen a que el castrismo las aplique con lo que tiene y actúe como reformador; es ser el asesor técnico en la sombra.