Centro Habana es un lugar mítico donde, contra todo vaticinio, nadie abandona nunca el áspero ajedrez de la vida. Se juega siempre, con una sonrisa, hasta el final.
"No me interesa el lado bonito y simpático de la gente, el que todos mostramos satisfechos y sonrientes. No. Me interesa indagar en las crispaciones, los remordimientos, las tormentas, lo inexplicable..."
Es Centro Habana, un día de 2009, y cuando Yomer sale a la calle se encuentra con un amigo que viene huyendo y que, desesperado, le dice: “el singao este me pinchó.” Unos metros más adelante, el amigo cayó muerto. Es una de las maneras en que pueden terminar las discusiones callejeras en Centro Habana. Yomer había vivido historias similares, pero ese día decidió irse al policlínico y con las placas de rayos X armó su obra “NO”.