Mientras en la noche del 18 de junio seguían funcionando las luces y el aire acondicionado del Palacio de las Convenciones—donde el gobernante Miguel Díaz-Canel prometía nuevo cambios para «salvar a Cuba»—, en la calzada de San Miguel del Padrón, la gente de La Cuevita le prendía candela a la basura para bloquear la avenida habanera. Tras 40 horas de apagón y otras tantas sin agua, ninguna promesa importaba. El descontento estallaba en el fuego de los basureros y en el repicar de los calderos vacíos. La protesta ardía también en las calles del Vedado, Santo Suárez y el Cotorro. En el reparto Bahía, decenas de personas desahogaban su malestar incendiando desechos en la avenida y entonando el himno nacional a todo pulmón. En el otro extremo del país, a pocas cuadras de la sede del Partido Comunista en la ciudad de Santiago de Cuba, jóvenes del barrio Portuondo expresaban su descontento bajo el asedio de la policía.
La noche del último jueves resultó histórica por partida doble: el régimen oficializaba su reforma económica y social más radical y ambiciosa de los últimos años, a la vez que se reportaba la jornada con más protestas simultáneas de extremo a extremo en la isla. Dos universos en un mismo territorio: el Parlamento dando luz verde al nuevo giro económico del país, con un paquetazo de 176 medidas que prometen más privatizaciones y libre mercado, y decenas de cubanos expresando su inconformidad contra los cortes de electricidad y el deterioro de sus condiciones de vida.
En tanto el fuego ardía en numerosas calles habaneras y en otras localidades del país, el primer ministro Manuel Marrero Cruz se encargaba de dar a conocer las principales medidas del paquetazo aprobado —cuya implementación podría extenderse hasta 2030— para paliar la crisis generalizada que devora a los cubanos desde hace varios años.
En su intervención, aseguró que el objetivo principal de la reforma «es mantener el socialismo», aunque esta apunta hacia una menor participación estatal en la gestión de varios sectores estratégicos. Por primera vez, desde 1959, la actividad bancaria se abrirá al capital privado, aunque bajo las reglas de «igualdad de condiciones» que supervisará el Banco Central de Cuba (BCC), comentó Marrero al explicarlos puntos estratégicos de la transformación económica y social recién aprobada, tras sendas sesiones extraordinarias del Comité Central del PCC y de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP).
También dijo que en lo adelante personas jurídicas y naturales podrán abrir cuentas bancarias en divisas, sin previa autorización administrativa. Además de que actores privados y extranjeros podrán importar y comercializar combustible. Igualmente, a cubanos residentes en el exterior y a personas de otras nacionalidades se les autorizará la compra de propiedades estatales, siempre que demuestren el origen lícito de sus fondos.
El primer ministro aseguró, por otra parte, que se mantendrán en divisas los depósitos en cuentas bancarias de los actores no estatales, cuyos ingresos en moneda dura eran convertidos a pesos cubanos, con significativas depreciaciones de su valor.
La reforma permite, subrayó, que una misma persona pueda ser titular de más de una empresa privada y tener participación accionaria en varias a la vez. En lo adelante, se permitirá la creación de sociedades anónimas, ya que la gestión privada en Cuba solo admitía Sociedades de Responsabilidad Limitada (SRL) o Sociedades Únicas de Responsabilidad Limitada (SURL).
Marrero aseguró otra vez que el país realizará una profunda reestructuración y ampliación del sistema cambiario oficial de divisas, con la novedad de que podrán sumarse actores económicos no estatales. Asimismo, dijo que se autorizarán casas de cambio privadas y que se creará un mercado cambiario digital para que opere en tiempo real. Además, comentó, se subastarán divisas y se realizarán devaluaciones sucesivas del peso cubano para reducir la brecha entre las distintas tasas de cambio.

En cuanto a otros sectores productivos, el primer ministro aseguró que se ampliará por tiempo indeterminado el usufructo de tierra a personas naturales o jurídicas privadas o mixtas. Habrá incentivos fiscales para inversiones en energías renovables. En tanto, se derogará la política de tope de precio por su impacto en la inflación y el desabastecimiento de insumos. En lo adelante, la relación oferta/demanda regirá el comportamiento de los precios, aseguró.
La inversión extranjera se abre también hacia las empresas privadas y cooperativas, las cuales podrán establecer empresas mixtas u otras formas de asociación económica. Igualmente, dijo, los proyectos con capital extranjero tendrán mayores plazos en los derechos de superficie y usufructo. En tanto, se flexibilizan las operaciones financieras, ya que se podrán abrir cuentas bancarias en el exterior sin necesidad de aprobación previa.
Las medidas proponen una transformación del sistema de planificación económica hacia un modelo basado en criterios financieros y mecanismos de mercado, prometió Marrero. Esto podría significar una menor centralización de los recursos productivos y de divisas, además de una mayor atención de la planificación económica hacia las necesidades del mercado interno, según el primer ministro.
Otras medidas apuntan hacia una subida salarial y más facultades a las entidades para decidir despidos por razones económicas o tecnológicas, siempre que haya compensaciones monetarias para los trabajadores afectados. Mientras, señaló, los trabajadores contratados por cuenta propia tendrán derecho a recibir una protección equivalente a un mes de salario cuando se suspenda o cancele su actividad.
La propuesta abarca significativos cambios para el sector inmobiliario, ya que se permitirá la compraventa de viviendas en negocios inmobiliarios con participación extranjera y se eliminará la obligatoriedad de utilizar entidades estatales empleadoras para la contratación de personal. Además, prometió Marrero, se les otorgará a los inversionistas extranjeros un mayor control sobre sus ingresos en divisas y acceso al mercado cambiario en un contexto de dolarización parcial de la economía.
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Las transformaciones económicas y sociales aprobadas en la última semana acontecen en medio de una crisis sin precedentes en la isla, marcada por el colapso productivo, apagones interminables, escasez de divisas y máxima tensión entre La Habana y Washington, tras el bloqueo energético a la isla después de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela.
Según cálculos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, el PIB cubano se contraerá en un 6.5 por ciento durante este año, aunque The Economist Intelligence Unit estima una caída del 7.2 por ciento.
«La eventual caída del PIB en 2026 que, como mínimo pudiera ser de un 15 por ciento, se combinaría con un notable aumento de precios que no solamente derrumbaría la economía y destruiría bienestar social, sino que entorpecería la política económica», recién alertó el economista cubano Pedro Monreal.
En esta última semana, el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) apenas generó el 40 por ciento de la demanda general. Los apagones superan en muchas localidades 40 horas de interrupción eléctrica. Desde finales de marzo no se reporta entrada alguna de petroleros a puertos cubanos. El último cargamento lo trajo el tanquero ruso Anatoli Kolodkin. El buque solo descargó unas cien mil toneladas de crudo, cantidad para la demanda de nueve a 12 días.
El turismo también ha mantenido su tendencia de caída en picada. Al cierre de mayo, según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información el sector registró uno de sus peores resultados en años: 30 mil 883 visitantes internacionales.
El organismo también informó que entre enero y mayo solo habían arribado a la isla 359 mil 491 viajeros extranjeros. Esa cifra representa un descenso de 58.4 por ciento, respecto al mismo período del año anterior, y la pérdida de más de un millón de visitantes, en tan solo 12 meses.
El 5 de junio último también venció el plazo fijado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de EE. UU. para que empresas e instituciones financieras extranjeras cerraran operaciones con GAESA, el Grupo Empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), bajo amenaza de sanciones secundarias.
Esta medida provocó la estampida de las cuatro mayores cadenas hoteleras extranjeras en Cuba: las españolas Meliá e Iberostar, la canadiense Blue Diamond y la indonesia Archipelago Internacional. De igual forma otras empresas extranjeras, de larga data en el territorio nacional, cerraron o congelaron sus operaciones, como la naviera alemana Hapag-Lloyd y la francesa CMA CGM; la aerolínea española Iberia y la minera canadiense Sherrit.
Las nuevas presiones de la Administración Trump durante este año no solo se enfilaron hacia organizaciones políticas y empresariales del régimen. También han sido incluidos altos funcionarios y algunos de sus familiares, como Díaz-Canel y miembros de la familia Castro. El apretón prometió, además, castigos secundarios a entidades que mantengan relación con los sancionados.
También en este último mes cesaron en el territorio cubano los servicios financieros internacionales de Visa y Mastercard. El BCC informó, sin precisar nombres, que el banco extranjero que los procesaba interrumpió su relación con FINCIMEX S.A., el brazo financiero de GAESA.

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Una fuente cercana a quienes elaboraron las nuevas medidas que pretenden sacar de la crisis a la economía cubana aseguró a El Estornudo que este es el paquete de reformas más osado y ambicioso que se ha presentado hasta la fecha. «Es el más audaz jamás propuesto en Cuba, ya que apunta hacia una economía de mercado y se abandona el antiguo modelo de abastecimiento gratuito y de productos subsidiados. Además de elevar significativamente las condiciones para el sector privado», argumentó.
También comentó que «no hay más opción» que implementar estas medidas ante la gravedad de la crisis económica en el país, donde hay lugares con apagones de 48 o 60 horas. «Es irresistible y la solución no será mañana», apuntó el entrevistado, quien aseguró que muchas de las 176 medidas aprobadas ya existían en documentos, pero «ahora es que se articulan de manera concreta».
Asimismo, afirmó que el paquetazo se aprobó en un «buen momento», porque cuenta con el aval de Raúl Castro, quien es uno de los líderes históricos del país, y para que «después no se piense que fue un oportunismo cuando no esté».
La fuente señaló, además, que estas medidas enfrentan un reto importante, ya que «las mismas personas que antes estaban en contra del avance del sector privado son las mismas que ahora van a tener que liderar estos temas. Yo creo que ahí tiene que haber una reforma también, desde el punto de vista profesional, desde los conceptos. También para el BCC la tarea será bastante titánica, porque se reconoció, aunque no se haya dicho, que la Tasa de Cambio de divisas que elabora elTOQUE era buena y que era la que marcaba la economía real del país».
La reforma, refiere, incluye otros aspectos importantes para la liberación económica como la eliminación del monopolio estatal del comercio exterior; la venta de acciones de empresas estatales —tanto a sus propios trabajadores como a otras personas naturales—, por lo que habrá una mayor participación privada en estas entidades; además, de oportunidades para que inmobiliarias puedan directamente comprar casas a particulares, con lo que podrán expandir sus carteras de bienes raíces y su rol en el mercado. También, apunta, se otorgarán permisos para que empresas extranjeras operen en sistemas de datos. Esto indica que habrá una apertura a la inversión y participación externa en sectores tecnológicos, subraya.
«Pero si Estados Unidos no levanta sus sanciones o algunas de estas, la luz al final del túnel aún demorará en verse. Aunque todas las formas productivas puedan importar combustible —muy relevante que se permita, así como las gasolineras privadas—, eso no es de hoy para mañana. Hay que crear las condiciones para traerlo, pagar un barco, distribuirlo…», puntualiza.
Al entender de esta fuente, «el verdadero potencial productivo de Cuba está en el sector privado, porque el estatal funciona bajo un régimen de baja autonomía, control, hipercentralización y rigidez en los precios. Tampoco podía participar en el mercado cambiario, ni las remesas. Todo eso se elimina. Ahora la empresa estatal —la que pueda ir quedando— podrá hacer lo mismo que hace el sector privado. Se eliminan muchas prohibiciones y se permitirán hasta turoperadores privados y el pluriempleo para el personal de la salud. Hay más cosas, pero con estas será suficiente para tener trabajo durante un buen tiempo».
El entrevistado aseguró, además, que le resultó muy sorprendente saber que todas estas ideas siempre habían sido escuchadas, pero hasta ahora no se había dado «el momento» para aprobarlas.

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«Hace mucho que estoy diciendo —y tampoco me canso de repetirlo— que la dirigencia cubana le estaba apostando a una transición del socialismo burocrático a un capitalismo “autoritario patrimonial”», afirmó el economista cubano Mauricio de Miranda y Parrondo.
El también Profesor Titular de la Universidad Javeriana de Cali comentó, además, que «quienes hoy presentaron el conjunto de 176 medidas agrupadas en 23 ejes que, según se informó, “contaron con la aprobación del General de Ejército Raúl Castro”, le están diciendo al país que parte de las empresas estatales podrán ser vendidas en forma de acciones a otras empresas estatales, personas naturales o personas jurídicas privadas. Nos están “preparando” para “La Piñata Sandinista” nicaragüense, con el sello del capitalismo mafioso post-soviético de Rusia y las repúblicas de Asia Central».
De Miranda afirma que la nueva reforma del régimen «será el camino expedito para que familiares y amigos cercanos al poder se conviertan en “accionistas” sin que nadie sepa de donde salió su “capital”. Y esa “transición” la dirigirá el Partido Comunista de Cuba para construir el “Capitalismo de Compinches” (Crony Capitalism) con el que algunos políticos de ciertas potencias no tendrán ningún reparo en hacer negocios».
El académico admite, además, que Cuba necesita vender activos estatales en un proceso de transición porque está en ruinas y la confiscación de la propiedad privada «no condujo a la propiedad “de todo el pueblo” sino a la propiedad “de nadie” que, sin embargo, es usufructuada —con pingües beneficios clientelares— por la Nueva Clase burocrática y que, paradójicamente, ha destruido esos recursos».
«Eso es lo que ocurrirá si no logramos que se produzca, primero, una transformación del actual sistema autoritario y autocrático hacia un Estado democrático de derecho, con separación de poderes, independencia de los tribunales y de una fuerte contraloría», concluye el economista.
Por su parte Monreal en uno de sus habituales comentarios en «El Estado como tal» advierte que hay mucha semejanza con el «capitalismo de amiguetes» de la transición rusa, cuando una de las medidas propuestas es vender acciones de empresas estatales a formas de gestión no estatales y a personas. «Con un Estado de derecho inexistente, la privatización acelerada de empresas estatales sin salvaguardas legales robustas suele terminar en la captura de activos estatales por parte de insiders bien conectados con el poder», alerta el economista.
Para la profesora y activista Alina Bárbara López Hernández la actual reforma no dista mucho de la propuesta que hizo en 2007 Raúl Castro, cuando presentó su «Actualización del modelo económico y social cubano».
«En aquella etapa se hicieron consultas y más consultas, análisis y más análisis, Lineamientos, Conceptualización, Comisión de Implementación de los Lineamientos… Al final, en 2021, tras el fracaso de la Tarea Ordenamiento, el 8vo Congreso [del PCC] cerró ese período con la entrega del cargo de secretario general del Partido a Díaz-Canel y la eliminación de casi todos los Lineamientos. Cuando la gente salió a las calles, desesperada el 11 de julio, a menos de tres meses de concluir el Congreso partidista, en lugar de “pegar los oídos al suelo” y escucharla, llamaron al combate contra ella», recordó en un análisis que difundió en su perfil de Facebook.
La también ensayista e historiadora advierte que solo el régimen está tratando de «ganar tiempo», además de recordar que desde la desaparición del campo socialista hasta hoy el país ha pasado por varias estrategias, proyectos y planes anunciados para revertir la situación de la economía cubana como: el Proceso de rectificación de errores y tendencias negativas; Proceso de perfeccionamiento empresarial; la creación del holding GAESA; desmontaje de la industria azucarera; programa electro-energético nacional; Proceso de actualización de la economía cubana; experimento de Artemisa y Mayabeque; Zona Especial de Desarrollo del Mariel; Tarea Ordenamiento; Reordenamiento y el Programa de gobierno para reimpulsar la economía y corregir distorsiones.
La académica concluye que aunque todavía no le han puesto nombre a la reforma recién aprobada están olvidando que la actual crisis «es eminentemente política. Y se acabó el tiempo».
